►CONOCIMIENTO E INFORMACIÓN, DESAMBIGUACIÓN

MÁS INFORMACIÓN, ¿MENOS CONOCIMIENTO?

En 2011 se publicó en el diaro La Nación un artículo del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. El artículo publicado con el sugestivo título “Más información y menos conocimiento” comenzaba describiendo y citando el libro The Shallows,  What the Internet Is Doing to Our Brains de Nicholas Carr a quien he dedicado gran parte de mi anterior Post: ATRAPADOS, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN .

Extraigo del artículo de Vargas Llosa el siguiente párrafo:

No es extraño, por eso, que algunos fanáticos de la Web, como el profesor Joe O’Shea, filósofo de la Universidad de Florida, afirme: “Sentarse y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido. No es un buen uso de mi tiempo, ya que puedo tener toda la información que quiera con mayor rapidez a través de la Web. Cuando uno se vuelve un cazador experimentado en Internet, los libros son superfluos”. Lo atroz de esta frase no es la afirmación final, sino que el filósofo de marras crea que uno lee libros sólo para “informarse”. Es uno de los estragos que puede causar la adicción frenética a la pantallita. De ahí, la patética confesión de la doctora Katherine Hayles, profesora de Literatura de la Universidad de Duke: “Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros”.

Pueden leer el artículo completo de Vargas Llosa en formato PDF: Más información menos conocimiento Vargas Llosa

Vargas Llosa cumplirá en marzo 80 años y aunque la edad no es algo totalmente determinante, podemos deducir que se coloca si no en una posición contraria a la tecnología, sí en una posición crítica que también asume Nicholas Carr. La utilización del término “adicción frenética a la pantallita” es más que reveladora de su pensamiento respecto a la aplicación de la tecnología especialmente referida a su profesión: escritor y lector. A pesar de eso o quizás por eso, tiene claro que conocimiento no es lo mismo que información y que por lo tanto una “sociedad inmersa en información” no es lo mismo que una “sociedad impregnada de conocimiento”.

AMBIGÜEDAD ACTUAL

Optimista tecnológico: Persona que piensa que la tecnología “per se” produce mejoras en el desarrollo cognitivo. Paradójicamente es  al mismo tiempo un “pesimista educativo” pues está convencido que si la tecnología no produce cambios positivos es por culpa del sistema educativo y principalmente de los docentes.

Esta confusión entre información y conocimiento tiene mucha actualidad. No hace mucho escuché en una reunión que “la escuela no tiene que enseñar más, contenidos, porque todo el conocimiento está en INTERNET”. Los optimistas tecnológicos presos de esta confusión afirman que estamos ante un cambio tan crucial definido por la accesibilidad a la información (ellos dicen conocimiento) que la educación debe cambiar profundamente.

Por ejemplo el economista Santiago Bilinkis afirma en un reportaje publicado en el diario La Nación (10/11/2015):

“La educación necesita cambiar de forma desesperada. Estamos preparando a los chicos para el siglo XIX. La manera en que los chicos están siendo educados hoy casi no difiere de la manera en que fueron educados nuestros bisabuelos, y eso me preocupa mucho.

Si la idea es preparar a los chicos para el mundo que van a encontrar afuera, cuando salgan a la vida adulta, y afuera usás ayudamemoria, ¿por qué prohibirlos adentro del aula?

En definitiva el cambio más extraordinario que hubo desde que nos educamos hasta hoy es que antes obtener información fáctica, un dato cualquiera como por ejemplo cuál es el río que cruza la capital de Bulgaria, era muy difícil de conseguir. Tenías que tener una enciclopedia en tu casa o ir a la biblioteca del barrio. Hoy cualquier dato fáctico lo tenés desde el celular en cinco segundos”.

En mi opinión, no es verdad que la escuela no haya cambiado, y aunque seguramente deberá seguir cambiando, no lo debe hacer  condicionada por la velocidad de la tecnología actual, que no tiene motivación alguna en la educación. Para decidir la dirección del cambio hay que tener en cuenta la relación entre la accesibilidad a la información y cómo afecta las transformaciones del conocimiento, es decir al aprendizaje.

En general estas posturas de “optimismo digital” están implícitamente basadas, en un marco “conductista” o “empirista” donde se supone que el individuo es un receptor pasivo de la información y que ésta es igual al conocimiento que el individuo adquiere, como si se tratase de una fotocopia. Al mismo tiempo este enfoque considera a los contenidos en sí mismos y no como medios para el desarrollo del pensamiento. Quizás esta identificación sea verdadera cuando nos referimos a un conocimiento elemental o “fáctico” como el  nombre del río que pasa por la capital de Bulgaria, pero es difícil creer que la escuela pueda ser caracterizada por pretender enseñar el nombre de un río, como si preparase alumnos para participar en el programa Los 8 Escalones.
En todo caso, si esa escuela existiese, la preocupación debería centrarse no en cómo se llega a la respuesta, sino en cómo se llega a tal pregunta.

INPUT OUTPUT

“El conocimiento no puede ser una copia, ya que siempre es una relación entre sujeto y objeto”. (Jean Piaget)

Trataré de diferenciar información y conocimiento desde una perspectiva constructivista pero al mismo tiempo original, donde el conocimiento es una internalización trabajosa que depende de cada individuo, y por lo tanto un proceso creativo donde “conocimiento” es distinto a “información”.

En la etimología de la palabra INFORMACIÓN, tenemos 2 partes el sufijo IN y el verbo FORMARE (latín). Por lo tanto la información es, para utilizar un modelo informático, un INPUT (entrada) que “puede” modificar y dar nueva forma al conocimiento del individuo. El CONOCIMIENTO es por otra parte un OUTPUT, es un sistema de datos u operaciones que reside en la mente del individuo y se proyecta en forma de acciones. Así como la Información puede modificar el Conocimiento, éste puede convertirse en Información, pero nunca como si fuesen fotocopias.

La información (input) puede o no generar cambios en el conocimiento. Para hacerlo debe cumplir 2 condiciones necesarias: 1) Debe ser percibida (atención) 2) Debe ser relacionable (procesamiento). Es decir que debe poder establecer una o más relaciones con el sistema de conocimiento previo. Además hay que tener en cuenta también la permanencia del cambio. Una información puede ocasionar un cambio transitorio, reversible, como una memoria inmediata y temporaria (en informática diríamos una RAM). Ya Plinio el Viejo en el Siglo I decía: “Es difícil retener lo aprendido, a menos que lo practiques!”.

El conocimiento a su vez puede modificarse cualitativa o cuantitativamente a partir de los INPUTS pero sólo en función de las relaciones que puede establecer con ellos. Decía Aristóteles: “El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”. Como veremos en el próximo POST, Conocimiento y Saber también son conceptos diferentes.

A su vez en el proceso de comunicación el conocimiento se convierte en información, pero esa información es un conocimiento mutilado, desvinculado de la red de conceptos y valores que le dan significado, lo que le da a la comunicación cierta incertidumbre.

EL PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

El Principio de Incertidumbre (de Heissemberg) está en mi memoria conectado a otros conceptos y definiciones que pueden ser rápidamente evocados. A modo de ejemplo, la figura de abajo representa una posible red conceptual que puedo evocar sin información externa. La red puede continuarse, pues de cada “nodo” conceptual puede estar conectado a otros cientos de nodos. Es un conocimiento adquirido al internalizar información durante mi experiencia. Pero cuando trato de transformarlo en “información”, ya sea auditivamente o como en este caso visualmente a través de la escritura, la comunicación es siempre secuencial, así como la recepción.

info y conocimiento

Al convertirse en un OUTPUT debe entonces separarse de la red de conceptos que le da significado y potencia, y viaja al receptor como un “significante” aislado dejando de ser “Conocimiento”.

princer

El receptor recibirá el “input” y su mente intentará conectarlo a su red conceptual, que es diferente (poco o totalmente diferente a la del emisor), y la transformación de su red será una función de su conocimiento internalizado. Esto es lo que el constructivismo llama “significar”. El sujeto que aprende no recibe los “inputs” de información en forma pasiva, sino que los resignifica en función de su propia red cognitiva. Esta resignificación es responsable de la reacción afectiva y volitiva del individuo, ya que tendemos a rechazar lo que no podemos significar. Si el Input no es relacionable, el sujeto puede sufrir un “desequilibrio” que lo impulsa a aprender para recuperar el “equilibrio”. De ahí que desde el constructivismo se afirme que el error es una fuente de aprendizaje. “Lo que no se nos opone es inútil”, decía Piaget. Sin embargo no siempre el error lleva a un aprendizaje, también debe cumplir con requisitos cognitivos.

La posibilidad de que un “Input” se inserte en la propia red conceptual depende de la complejidad y “continuidad” cognitiva de la misma con el Input. Diferentes individuos podrán experimentar diferentes transformaciones (In – formare) ante un mismo Input. Pregúntese los lectores que red pueden crear a partir del Principio de Incertidumbre.

Las redes cognitivas se empiezan a formar desde que nacemos a partir de funciones heredadas y en el momento en que se pueden expresar como palabras, el conocimiento es una red considerable que llamaré “red precursora”. Esa red seguirá creciendo a partir de nuestra habilidad de ordenar, jerarquizar y relacionar lo interno con lo externo, en un proceso costoso que insume energía. En ese proceso mucha información será ignorada (entra por un oído y sale por el otro), otra será fijada en forma más o menos temporal, siendo resignificada. El conocimiento es entonces un proceso “creativo” cuya permanencia sigue aun hoy el principio de Plinio el Viejo.

ASIMILACIÓN Y ACOMODAMIENTO, PARA PRINCIPIANTES

jean-piaget-para-principiantes“El problema de la educación me interesa vivamente, pues es mi impresión que hay mucho que reformar y transformar, pero pienso que el papel del psicólogo consiste ante todo proporcionar hechos que la pedagogía puede utilizar, y no en ponerse en su lugar para darle consejos”.

Jean Piaget

Esta dinámica evoca por supuesto a Jean Piaget, que es considerado el creador de la Teoría Constructivista del aprendizaje.  Piaget considera que los dos procesos que caracterizan a la evolución y adaptación del psiquismo humano son los de la asimilación y acomodación. Ambas son capacidades innatas que por factores genéticos se van desplegando ante determinados estímulos en muy determinadas etapas o estadios del desarrollo.

LEER DEFINICIÓN DE ASIMILACIÓN Y ACOMODACIÓN

ASIMIACOMO

 

PRECURSORES, EMBRIONES Y NUCLEACIÓN

La incorporación de la información al sistema cognitivo del individuo tiene una interesante analogía con procesos de la naturaleza. Por ejemplo con la química de las denominadas  nanopartículas (después de todo Piaget deriva su esquema de asimilación acomodación equilibrio de la bio dinámica de los seres vivos).  Extraigo un párrafo del libro “Qué es la nanotecnología” de Galo Soler Illia (Editorial Paidós).

“Básicamente hay dos maneras de producir nanosílice: una de ellas es por precipitación, y a otra, por combustión”.

La precipitación es una reacción química que genera un sólido, o precipitado, que es el que nos interesa. En nuestro caso, un precursor molecular que contiene un átomo de silicio reacciona con otras moléculas para formar un sólido. Hay un largo camino a recorrer entre los precursores moleculares y el sólido, “desde abajo hacia ariba” que tiene dos etapas.

En la primera, los átomos de silicio interconectados con átomos de oxígeno forman pequeñas y frágiles especies moleculares llamadas embriones. Los embriones son frágiles, se arman y desarman constantemente.

Eventualmente los embriones crecen, y se vuelven suficientemente grandes como para formar una nanopartícula. Este momento “mágico” se llama nucleación. A partir de allí, ese núcleo va incorporando material desde la solución que lo rodea y comienza la etapa de crecimiento de la nanopartícula.”

Este texto es para mi transparente, puedo significar cada palabra y la mayoría de los conceptos está incorporado a mi red de significados. Algunos de estos conceptos, como el de nanopartícula, me era conocido previamente, pero la lectura del libro lo definió con mayor nitidez y exactitud. En otras palabras entiendo plenamente los párrafos,  aunque de allí a “saber” el tema hay un largo trecho.

Puedo incluso hacer una analogía con el tema que me ocupa: Cómo crece una red de significados. Los conceptos novedosos, no reconocidos o de baja significación, forman enlaces frágiles con mi red de significados, hasta que por repetición se forma un “embrión cognitivo”. Ese embrión formado puede crecer mediante múltiples conexiones a la red (nucleación) generando una red propia con centro en sí mismo (nano partícula). Esa red, establecida en nuestra mente es parte de nuestro sistema cognitivo y puede crecer en forma indefinida.

En cambio cuando leo del mismo libro:

“¿Por qué las nanopartículas de un material funden a menor temperatura que el material? Culpa de la superficie. Ya las leyes de la termodinámica, conocidas desde el siglo XIX, predecían que podría llegar a haber una diferencia en la temperatura de fusión para partículas pequeñas, debida a la existencia de una superficie.”

Este texto no me es claro ni puedo insertarlo fácilmente a mi red cognitiva. Principalmente porque no tengo una definición exacta de las leyes de la termodinámica. Si bien puedo “googlearlas” y hasta entender la información que leo, esto no asegura una integración firme a mi red cognitiva (embrión) y seguramente será una relación lábil o temporaria. Más aun, el googleo seguramente me acercará principalmente a una definición, una información de bajo nivel, pero difícilmente me acerque a la complejidad de su ciencia.

VARGAS LLOSA TIENE RAZONES

Resumiendo:

  1. La modificación del conocimiento, o lo que es lo mismo, el aprendizaje, depende crucialmente de la “red cognitiva” propia, que puede ser rápidamente activada, evocada y relacionada con la información entrante.
  2. La cantidad de información externa y la velocidad de acceso a la misma no son determinantes para el aprendizaje y son irrelevantes si ésta no puede ser asimilada a la red preexistente propia.
  3. Cuando la información (input) se inserta en nuestras redes cognitivas en forma directa, transitamos un oasis cognitivo, ya que se reduce el trabajo necesario para establecer nuevas conexiones y modificar la red. Los “oasis” nos estimulan a seguir recibiendo inputs y superar escollos en la significación de los mismos.
  4. La informática nos asegura un acceso rápido a enormes agrupamientos de información. Pero el procesamiento de la misma es siempre secuencial y su velocidad es función de la red conceptual de cada individuo. Algo similar a lo que ocurre en las reacciones químicas que se producen en varias etapas, en las que la velocidad de la reacción total es la velocidad de la etapa más lenta (o sea la asimilación del sujeto).
  5. Debido a esta dependencia, el exceso de información lejos de ser beneficioso para el aprendizaje, puede ser un obstáculo.
  6. Cuanto mayor sea la cantidad de información disponible y su velocidad de acceso, más potente deberá ser nuestra red de conocimiento para poder procesarla y darle utilidad. Esto demanda energía (trabajo).
  7. La escuela en todos sus niveles, aun los universitarios, tiene como meta fundamental la formación de embriones conceptuales y el desarrollo de las herramientas como el pensamiento lógico que permiten crear nuevas vinculaciones. En la escuela primaria la lecto escritura es otra conquista formidable. (Lee en mi blog LECTO ESCRITURA, LA GRAN CONQUISTA)
  8. Los adultos no deben confundir el funcionamiento y extensión de sus redes con las de los niños y jóvenes. Como demostró Piaget, y lo podemos constatar día a día, la lógica del adulto y su red cognitiva es una construcción que demanda una vida. Los niños y jóvenes tienen lógicas y redes diferentes que los adultos hemos olvidado, como hemos olvidado como aprendimos a caminar, a leer y las operaciones matemáticas básicas (entre otras cosas).

La afirmación de Vargas Llosa es fundada, tenemos mucha información a nuestro alcance, pero ésta será relevante si nuestro sistema de conocimiento interno es lo suficientemente extenso y específico como para darle significado y asimilarlo.

Finalmente habría que preguntarse si la tecnología digital, mediadora de una gran cantidad de información, como lo afirma Nicholas Carr, no sólo fomenta un acercamiento superficial a la información, una suerte de “picoteo” cognitivo, sino también  una incapacidad para la concentración y el esfuerzo necesarios cuando no transitamos por un “oasis”. Cualquiera que haya superado todos los niveles de la educación sabe que los desiertos son frecuentes y hay que atravesarlos.

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